La importancia de las vitaminas D y C en tu inmunidad

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¿Crees que la vitamina D se obtiene tomando el sol y la vitamina C comiendo naranjas? ¿Sabes para qué sirven y cómo asimilarlas?

Estoy segura de que desde pequeña has escuchado acerca de la importancia del sistema inmune, de tomar vitaminas, estar saludable y tener buenas defensas. Pero también sé que muchas de estas palabras te suenan vacías porque no sabes cómo incorporarlas en tu vida.

En este artículo descubrirás los beneficios y la importancia de las vitaminas D y C y cómo consumirlas correctamente para poder asimilarlas.

El momento actual

Siempre digo que en Occidente somos muy exagerados y nos dejamos llevar por las modas demasiado rápido. Y es que si te bombardean con estímulos y no te das el tiempo de investigar, basta con ver un aviso que te diga que tal cosa es saludable para que la consumas hasta el cansancio, sin ni siquiera saber si es adecuada para ti o si la estás asimilando. 

Un buen ejemplo son las vitaminas. Antes tomábamos suplementos de vitaminas de origen químico y ahora se pusieron de moda los suplementos de origen natural, que por supuesto son mejores. Pero si tu organismo no está funcionando equilibradamente, vengan de donde vengan, no te van a beneficiar. Y esto parece haber empeorado en el último año, en el que toda clase de teorías y remedios milagrosos se vuelven virales, llevando a muchos a cometer graves errores contra su salud y bienestar. 

Seguimos atravesando esta etapa de crisis de salud, y quiero contarte qué es lo que está pasando y cómo puedes responsabilizarte de tu salud desde una visión mas natural, utilizando lo mejor de la dieta macrobiótica.

El pulmón y el elemento metal

¿Sabías que la medicina tradicional china y la macrobiótica se basa en cinco elementos que representan el ciclo de toda vida? Estos elementos son:

  1. El agua - energía latente, el paso de la noche a la madrugada
  2. La madera - energía de crecimiento, el amanecer
  3. El fuego - energía plena y de esplendor, el cenit del sol
  4. La tierra - energía decreciente, la media tarde
  5. El metal - energía profunda y de introspección, el paso de la tarde al anochecer

Cada uno de tus órganos se asocia a uno de estos elementos y tu tipo de dieta fortalece o debilita estas energías. En el caso del virus que nos acompaña hace ya más de un año, este ataca y se aloja en el pulmón, que a su vez se asocia al elemento metal. 

El metal es el elemento más yang y contractivo de todos, por lo que necesita un gran aporte de minerales y de proteína natural para estar fuerte y equilibrado. Y si llevas una dieta demasiado yin, el primer elemento en debilitarse es el metal, por lo que el pulmón sufre también.  

Nuestros pulmones necesitan de un clima seco para poder procesar el aire y el oxígeno, pero si hay demasiada agua en tu organismo, la humedad puede dificultar el paso del oxígeno a la sangre, y esto afecta tu inmunidad. Menos oxígeno puede favorecer más procesos infecciosos.. 

En este post tienes la explicación del yin y el yang de forma fácil y sencilla. 

El pulmón a nivel espiritual

¿Has notado cómo la respiración profunda te ayuda a volver a tu cuerpo, a calmarte y sentir paz en una situaciones de mucho estrés? 

¿Sabías que hay muchas técnicas de respiración que te pueden llevar a profundos estados de meditación y conexión con la divinidad, con el todo, sea cuál sea tu creencia o religión?

A un nivel más sutil, los pulmones gestionan nuestra conexión espiritual, nuestro vínculo con el alma, con el momento presente y la alegría. De hecho lo primero que hace un bebé al salir del útero de la madre es tomar aire, llenar sus pulmones de oxígeno y así sellar su llegada a la vida en el planeta. 

¿Te has puesto a pensar por qué estamos viviendo un proceso colectivo tan desafiante, en el que el órgano más afectado es el pulmón? 

Yo sí, y creo que esta crisis no solo nos indica que la mala calidad de nuestra alimentación y aire que respiramos está debilitando profundamente nuestro sistema inmune, sino que nuestra conexión con el Espíritu y con la magia de la vida también está sufriendo. Y lo que es más desafiante aún, es que la respuesta general a la crisis ha sido el miedo y el aislamiento, que nos hacen aún más débiles. 

¡Pero la última palabra siempre la tienes tú! 

Eres responsable de lo que haces con el tiempo extra en casa, con tus hábitos alimenticios y con tu salud, y hoy he venido a ayudarte a fortalecer tu sistema inmune con dos de nuestras mejores aliadas: las vitaminas D y C. 

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Vitamina D y tu inmunidad

Famosa por venir directamente del gran astro sol. Esta maravillosa vitamina nos ayuda a fortalecer nuestros huesos. Es decir: a absorber el calcio en nuestro sistema óseo. Pero además, nos aporta otros grandes beneficios para el sistema inmune, tales como:

  • Activar a los macrófagos, que son células que “se comen” a los organismos dañinos que entran a nuestro cuerpo.
  • Regular los procesos inflamatorios que se producen como respuesta del sistema inmune a una amenaza.
  • Junto a la melatonina, regula el sueño y los ritmos circadianos. 

La medicina moderna, el hueco en la capa de ozono, el cáncer de piel y el envejecimiento prematuro, nos han hecho huir de la exposición directa y natural al sol, y muchos toman suplementos de vitamina D para reemplazarla. El problema es que la forma activa de esta vitamina d, necesita del sol para ser sintetizada y utilizada. Otros problemas como osteoporosis y enfermedades autoinmunes también se tratan con estos suplementos, pero sin éxito la mayoría de las veces. Ya que el problema no está en la falta química, sino en otro lugar. 

Pero hay una gran diferencia entre contar con depósitos de vitamina D y  tenerla activa en el organismo.

Los suplementos o alimentos con vitamina D, lo que tienen es una parte de esta vitamina, pero no su forma activa. Para llegar a esta forma útil es necesario un trabajo del riñón y del hígado que son los órganos encargados de asimilarla y pasarla a su forma activa..

¿Y qué crees que pasa cuando llevas una dieta desequilibrada y estos días órganos se encuentran débiles?

Pues que la vitamina D está en reserva en tu cuerpo, pero no puede ser utilizada, por lo que empiezan a fallar las funciones que realiza, como son la asimilación del calcio y la correcta inmunidad. 

Hábitos que te impiden asimilar la vitamina D

  1. Tomar el sol con filtro solar, ya que los químicos impiden su absorción. O huir del sol todo el año. 
  2. Llevar un estilo de vida sedentario y sin contacto con la naturaleza. 
  3. Perjudicar tu hígado al consumir exceso de lácteos, grasas, alimentos procesados, proteína animal y huevos. 
  4. Perjudicar tu riñón al consumir exceso de helados, frutas frescas, ensaladas crudas en invierno, azúcares refinados, refrescos con gas, drogas y alcohol. 

Hábitos que te ayudan a activar la vitamina D

  1. Tomar el sol directo, sin filtros solares, por tan solo 15 minutos al día. El sol y el sudor permiten a tu piel absorber la vitamina D y no es necesario que te expongas durante horas para recibir sus beneficios. 
  2. Llevar un estilo de vida activo y en contacto con la naturaleza. 
  3. Tratar al bien a tu hígado, consumiendo alimentos como: 
    • Cereales integrales (sobre todo cebada)
    • Verduras verdes 
    • Germinados 
    • Limón 
    • Frutos del bosque 
  4. Tratar bien a tu riñón, consumiendo alimentos como:
    • Cereales integrales (sobre todo trigo sarraceno)
    • Algas
    • Fermentos naturales
    • Verduras redondas y de raíz

 

Vitamina C y tu inmunidad

Seguramente has escuchado que para cualquier virus que tenga que ver con un catarro, hay que tomar vitamina C. Y esto es porque tiene un componente que ayuda al sistema inmune a destruir los virus, bacterias o patógenos que atacan el organismo, y lo hace como toda una guerrera. 

El proceso va más o menos así:

  • Tu cuerpo detecta la presencia de una visita peligrosa y se llena de mucosa para evitar que el virus se adhiera a tus células y entre al ADN. 
  • El virus, bacteria o patógeno viene preparado con una enzima para poder atacarte sin quedarse atrapado en la mucosa. 
  • La vitamina C entra en acción, destruyendo esa enzima y ayudando al hígado a fabricar más defensas. 
  • Al expulsar la mucosa, expulsas también a los organismos dañinos y te quedas más sana, fuerte y alcalina. 

Esto, claro, cuando dejas que la mucosa haga su trabajo en lugar de parar la gripe con pastillas y antibióticos que terminan enfermándote peor y por más tiempo. 

Ahora, no estoy diciendo que vayas a tomar suplementos de vitamina C y zumo de naranja cada día sin importar la hora o la estación, porque justamente ahí está el desequilibrio. 

Las frutas frescas, grandes y jugosas son recomendables únicamente durante la primavera y el verano y con moderación, pero no en las temporadas frías cuando la naturaleza no las produce porque justamente no las necesitamos. 

De hecho, existen otros alimentos que representan una mayor fuente de vitamina C que la naranja y son menos acidificantes. Así que si quieres darle la bienvenida a esta guerrera como es debido, procura incorporar a tu dieta lo siguiente:

  • Granada y frutos del bosque
  • Mandarina y kiwi solo en temporada
  • Limón (unas gotitas en tus sopas o ensaladas es suficiente)
  • Hortalizas u hojas verdes
  • Hojitas frescas de perejil o cilantro en tus comidas
  • Brócoli escaldado (no más de 3 minutos en agua hirviendo y dejar enfriar) 

Ahora sí, ¿estás lista para responsabilizarte de tu salud y tu bienestar? ¿Quieres recuperar tu poder y vitalidad?

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